27 de agosto de 2007

Buenos Aires


Llovia Buenos Aires su ocre llanto
suave
su pulpo caricia amarga,
el techo de sus calles
inundadas de tanta pena
y acordeón
en ese licor espera

Fumaba Buenos Aires un perfil en cada esquina
y un niño con una flor entre las manos
llovía Buenos Aires
¡Llovía!
y derramaba monedas para los sapos

Pitaba Buenos Aires de un mate ya gastado
y con el alero
decía "Buenas Tardes"
a las nocturnas purretas
al mundo asfixiado...

Moría Buenos Aires, cantaba en su infantil escombro
jugaba, soñaba,
iba durmiendo su lecho.
Moría Buenos Aires.
Yo me escapaba.

4 comentarios:

Claris dijo...

mi vida! estoy anonadada, no escapes, no estás escapando, estás viviendo y siempre estás cerca, porque siempre estuviste cerca.
te quiero mucho, y seguí explotando esto por favor

Acronopiada dijo...

y yo... yo siempre me voy a escapar con vos.
Y cuando elijas donde quedarte, me quedaré a tu lado, y si acaso decides seguir viajando en el aire, incapturable, voy a jugar a filosofar con tu sombra, hasta que regreses a tu rincón.

te quiero, y TENGO LA CERTEZA, de que algún día "vamos a seguir tomando" juntos.

Acronopiada dijo...

pude firmar.

Anónimo dijo...

Si hay una lluvia plomiza esa es la de Buenos Aires, que provoca una "saudade" especial. A veces escaparse es una buena opción, para no decir que huyes.
Cuidate bicho. Jesús

Wilkommen

Bienvenidos! Sentaos, presenciad el discurso del hombre, que no es enteramente hombre ni nunca lo ha sido. Vivenciad mi mirada del mundo y experimentad por un destello de tiempo mi silencio, mi palabra bastardeada, mi desden, mi tristeza, mi felicidad. Queredme, asi como estoy entre tantas otras cosas. Divertidme, enloqueced. Vertid vuestra pasion en mi sangre, mientras tanto yo os escribo.

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